jueves 9 de febrero de 2012

Nos vamos! Ya tenemos nuevo destino!

Por fin! ya era hora! Ya podemos empezar a sacar las mochilas del armario y desempolvarlas de cara a nuestra próxima aventura. Se ha hecho esperar pero ya estamos contando los días... os dejamos un vídeo en el que os desvelamos que será de nosotros a partir del próximo 23 de marzo!


miércoles 25 de enero de 2012

Sabores locales para estómagos poco exigentes

Para nosotros uno de los mayores atractivos cuando llegamos a un lugar nuevo es el de descubrir nuevos sabores difíciles de encontrar en casa. En la mayoría de lugares en los que hemos estado nuestro paladar ha quedado encantado con las delicias locales. Sin embargo, también existen ciertas exquisiteces no demasiado aptas para los estómagos occidentales poco acostumbrados. Y las mismas ansias con las que uno llega a un lugar ansioso por experimentar nuevos sabores desaparecen tan pronto te plantan delante el plato en cuestión. A continuación os presentamos algunas de las delicias locales con las que nos hemos encontrado y aunque no parezcan del todo apetitosas nosotros nos lanzamos a probarlas… bueno, casi todas…

Ceremonia del Kava (Islas Fiji)
Esta especie de caldo que parece el resultado de lavar en un barreño unos calcetines embarrados es la bebida que comparten los isleños en sus reuniones sociales. El Kava se elabora con las raíces de una planta de la familia de la pimienta y el preparado final es una bebida agridulce y energética (solo así se entiende que puedan pasarse tantas horas bebiendo y bailando). Las raíces se machacan y se empapan en agua hasta que empiezan a soltar ese suquillo tan apetecible a la vista. El jefe de la aldea es el encargado de elaborarla y de repartirla tazón a tazón entre los invitados. Hay que tomarla de un solo trago (y eso que el tazón que utilizan es bastante grande) y viene precedido por palmadas y gritos de “bula,bula”. La primera vez que te lo tomas se te duerme la lengua (suponemos que por las propiedades de la raíz) y conforme más bebes, más se te pasa el efecto. No es que sea horrible de tomar (aunque sí, sabe a agua sucia) pero a la que llevas varios tazones es tu estómago el que toma la decisión de parar bebiendo.


Preparación del Kava


Al rico helado (Singapur)
En Singapur se mezclan diferentes tipos de cocina asiática y todos los platos que llegamos a probar estaban deliciosos. El problema llega a la hora de tomar el postre. En principio un helado puede parecer bastante normal: una montaña de hielo picado, varios siropes de sabores totalmente irreconocibles, gominolas varias… la sorpresa viene si no has visto cómo han elaborado el helado en cuestión. Las primeras cucharadas están bien pero el problema no tarda en llegar. A la que coges con la cuchara el relleno del fondo formado de maíz y demás legumbres varias cocidas. Creernos, la mezcla resulta simplemente incomible!


Descubriendo el relleno sorpresa...


Insecto que vuela, insecto a la cazuela (Tailandia, Laos y Camboya)
Este sea quizás el plato que más llama la atención a la hora de probarlo cuando uno llega al Sudeste Asiático. En Laos, una tapita de saltamontes fritos era el snack perfecto para acompañar una cerveza bien fría. Y no están malos del todo, al final es como si estuvieses comiendo cacahuetes. La variedad es inmensa, pasando desde los insectos más pequeños hasta los gusanos blancos más grandes y asquerosos que hemos llegado a ver!


Por variedad no será!


La joya de la corona, el Balut (Filipinas)
Considerado como una delicia, el balut es uno de los platos estrella en Filipinas, Vietnam y Camboya. Aunque el nombre pueda sonar apetecible si os decimos que el balut es un huevo de pato ya fertilizado con su embrión dentro cocido quizás ya no os parezca algo que llevaros a la boca. Normalmente se lo comen a palo seco y sólo le echan sal o vinagre. En Filipinas se lo comen a todas horas ya que es un plato muy energético y afrodisíaco… pero ni aún teniendo mucha mucha hambre hubiésemos sido capaces de hincarle el diente a tan preciada exquisitez!


Sí, a nosotros tampoco nos pareció una delicia...


martes 3 de enero de 2012

Mercadillos de Asia donde volverse loco

Aprovechando que estamos en unas fechas donde el deporte nacional es pasarse el día de tienda en tienda buscando el regalo ideal como posesos, nos ha dado por rememorar viejos tiempos en los que nosotros mismos perdíamos la cabeza cada vez que nos topábamos con algún mercadillo asiático donde perdernos y regatear hasta la extenuación. Tras haber experimentado unos cuantos, os detallamos el Top 5 de mercadillos asiáticos donde uno puede llegar a volverse (literalmente) loco:

Número 5: Mercado de Chatuchak ( Bangkok, Tailandia): Es el mercado más grande de Tailandia y parte del sudeste asiático. Alberga, nada má y nada menos, que 15.000 puestos y se calcula que lo visitan diariamente unas 200.000 personas. Uno sabe cuando pone los pies dentro pero nunca cuando podrá volver a salir. Lo que sí es seguro es que lo harás con la cartera vacía y las manos llenas de bolsas. Pese a ser un mercado diurno, una vez dentro apenas verás pasar un rayo de sol debido a los miles de techos de uralita. Por todo esto y por el calor desmesurado que puede llegar a hacer en Bangkok, el mercado de Chatuchak se convierte fácilmente en una ratonera de la que querer escapar antes de perder la cabeza!


Número 4: Mercado Jalan Petaling (Kuala Lumpur, Malasia):  En pleno corazón de Chinatown, Jalan Petaling es una de las calles más comerciales, vistosas y animadas de la capital de Malasia, sobretodo cuando se hace de noche. Aquí se puede encontrar de todo y todo será pura imitación, a excepción de los puestos de fruta. Desde ropa, calzado, relojes y todo tipo de productos de marcas conocidas que aquí tienen su alter ego de imitación. Da igual las horas que pases y lo mucho que busques y busques hasta encontrar la copia perfecta... no le damos más de un mes de vida... y lo decimos por experiencia propia.


Número 3: Mercado de Pasar Seni (Ubud, Bali): Este pequeño pero bullicioso mercado es el lugar ideal para conseguir cualquier recuerdo de Bali de última hora a precios más que aceptables. Un único consejo si no quieres acabar con la cabeza como un bombo de tanto regateo: disimula e intenta que no te noten en la cara que que te lo querrías llevar todo!


Número 2: Ciudad de Hoi An, Vietnam: La encantadora ciudad vieja de Hoi An es en sí misma un gran mercado. Cuando cae el sol se transforma en un pueblo de postal con los miles y miles de farolillos que iluminan sus calles. Se dice que es el mejor lugar de Vietnam donde conseguir ropa a medida a precios asequibles. Por sus calles hay repartidas unas 200 sastrerías que en un abrir y cerra de ojos te copian cualquier modelito europeo por 4 duros. El peligro de este lugar es tal que, aunque uno sepa de antemano que ni de coña se compra un traje para llevarlo arrugado en una mochila durante meses, el impulso ( y todo por culpa de los farolillos!) se hace muy dificil de controlar.


Número 1: Mercado nocturno de Luang Prabang, Laos: Cada día al atardecer la calle principal delante del Royal Palace Museum se cierra al tráfico para dejar paso a uno de los mercadillos más relajados y tranquilos de Asia. Todo aquí es realmente barato y apenas hace falta regatear, pero en caso de tener que hacerlo, la parsimonia de los vendedores es resaltable. Nada mejor para terminar una jornada más en el encantador pueblo de Luang Prabang que darse una vuelta por su mercado y saborear sus sabores locales en los puestos de comida ambulante... para volverse loco...de alegría!


viernes 4 de noviembre de 2011

Turismo urbano nocturno

Lo que uno suele hacer al llegar a una gran ciudad es intentar aprovechar al máximo las horas de luz a fin de patearse todos los rincones y descubrir todo lo que dicha ciudad en cuestión esconde. Sin embargo, durante nuestro periplo por Asia y Oceanía descubrimos que hay lugares donde realmente vale mucho más la pena llegar cuando el sol ya se ha ido. Hay lugares que son mágicos y espectaculares con la oscuridad... y gracias también a la intervención del hombre. Hoy os queremos mostrar 5 vistas privilegiadas en las que una visita nocturna resulta del todo imprescindible.

Singapur, ciudad moderna, limpia y organizada. Adjetivos que a priori definirían a una ciudad europea más que a una del Sudeste Asiático... desde uno de los muelles del río que atraviesa la ciudad se tiene una impagable panorámica del distrito financiero central, también conocido como CBD.


En Kuala Lumpur, la simple imagen de las Torres Petronas iluminadas en plena noche y visibles desde casi cualquier punto de la ciudad bien valen por sí solas una visita a la capital de Malasia. Estos rascacielos, los más altos del mundo hasta 2004, acogen las oficinas de la empresa petrolera nacional y si bien durante el día puedes llegar a subir al Skybridge del piso 41 que conecta ambas torres, la vista nocturna a pie de calle sigue siendo más impresionante aún.


Bangkok, una ciudad en constante movimiento que apenas descansa de noche. En una megaurbe de más de 6 millones de habitantes y otros tantos turistas se hace casi indispensable la paciencia. Así que la caída del sol proporciona una ocasión única e irrepetible de pasear por sus calles y disfrutar de sus templos de mil colores.


Conocida como la ciudad de las luces Hong Kong deslumbra al visitante con un skyline futurista. En la península de Kowloon, y más concretamente desde el paseo de la fama asiático, se dan cita cada noche millares de personas dispuestas a disfrutar del mayor espectáculo de luces permanente del mundo, el Symphony of Light, proyectado desde las azoteas de la isla de Hong kong... sin palabras!


Durante nuestro viaje hemos podido disfrutar de decenas de maravillosas puestas de sol. Algunas desde playas paradisíacas, otras, en impresionantes montañas, incluso viajando en autobús o ferry. Pero de todas ellas, sin lugar a dudas uno de los atardeceres más memorables que recordamos fue el que vivimos sentados en un banco de los jardines botánicos de Sidney. En silencio nos quedamos durante breves instantes mientras el sol desaparecía tras la bahía con la Ópera de Sidney y el puente Harbour como telón de fondo.