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martes, 22 de junio de 2010

De compras por Kuala Lumpur

Publicado por parchis

Tras varios días de descanso en la playa nuestro siguiente destino era la capital del país, Kuala Lumpur y aunque no sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar, sí éramos conscientes de que no sería la paz y el sosiego de las Perhentian.

Para empezar necesitamos de 4 tipos de transporte distintos para llegar: barco, taxi, avión y finalmente autobús…todo muy completito. Una vez llegamos a Kuala Besut paramos a desayunar en el típico bar tranquilito de pueblo…tranquilito hasta que nos aposentamos en una mesa y empezamos a abrir las mochilas y a sacar toda la ropa que llevábamos mojada de la noche anterior (nos cayó un diluvio estupendo como despedida). Así que ya os podéis imaginar las caras de la camarera y los 3 abueletes del bar al ver cómo íbamos tendiendo sobre las sillas los bikinis, toallas, pantalones e incluso alguna braguita (que las niñas son muy finas y usan braguitas).


 
Una vez en Kuala optamos por alojarnos en Chinatown…básicamente porque ahí es donde cada noche montan un mercadillo que pintaba ideal para que las niñas se distrajeran mientras a nosotros nos dejaban aposentados en un bar viendo partidos del Mundial. Esta vez fueron ellas las que se encargaron de buscar hotel y tras 10 minutos ya estábamos instalados en pleno centro de Chinatown.



El barrio en sí es un estrés que no para las 24 horas del día. De hecho, una vez que sales de Chinatown todo se vuelve más limpio y tranquilo.


 
Kuala Lumpur es una ciudad bastante similar a cualquier otra gran ciudad del Sudeste Asiático, con su centro de negocios de edificios altos y centros comerciales de lujo (que nos lo digan a nosotros que íbamos de lavabo en lavabo en cada centro que veíamos), un clima sofocante, unos niveles de polución altísimos que hace que tengas la sensación ( y en realidad es así) de que vas todo el día sucio.


 
La visita de rigor a la ciudad son las torres Petronas, en las que puedes subir gratis al puente que las une en el piso 41 para tener una panorámica de la ciudad.





Y aparte de algún que otro paseíto, la actividad se centró en patearnos todos las tiendas posibles en el mercado de Chinatown. Las niñas se han vuelto unas expertas en el tema del regateo mientras que nosotros nos dedicamos a observar desde la distancia y a poner alguna que otra cara de póker cuando es necesaria. Y es que aquí todo vale para conseguir el menor precio posible…desde ponerte a bailar la conga en plena tienda hasta poner carita de perro apaleao para ablandar al más fiero de los vendedores.

En lo relativo al comer, hemos estado comiendo en los puestos callejeros. Si no tienes un paladar exquisito y no eres muy tiquis miquis en la calle puedes encuentras mil puestecitos con todo tipo de comida. Nosotros optamos por barbacoa, hamburguesa de las más guarras que hemos comido y otros platos típicos malayos de los que ahora no recordamos el nombre…vamos, un menú completito,completito.


 
P.D: Ya están colgadas las fotos de Malasia, así que ya les podéis echarles un vistazo!

domingo, 20 de junio de 2010

Sin birras no hay paraíso

Publicado por Ra y Di

Tras un viajecito algo movidito en avión aterrizamos bien entrada la noche en Kota Bharu, un pueblo que no existiría en el mapa si no fuera por ser la puerta de entrada a las islas Perhentian. Lo malo de llegar a las tantas es que aquí los dos hombretones tuvimos que patearnos el pueblecito en busca de alguna opción pasable para dormir… al final la búsqueda tuvo su recompensa.

A la mañana siguiente agarramos un taxi local para llegar hasta el embarcadero de Kuala Besut… me río yo de la D.G.T en España….aquí las líneas en la carretera las pintan por hacer bonito y las normas de circulación se las pasan por el mismo retrovisor… Así que tras hora y media de llevarlos por corbata llegamos “justo a tiempo” para pillar el barco que salía para las islas… ( léase barco del primo del dueño del hotel donde dormimos la noche anterior, amigo del taxista suicida conchabao con ambas partes…vamos, que aquí los del mercadillo de Cornellà se frotarían las manos…)

Nuestra primera intención era dormir en la playa de Coral Bay, la playa más tranquila de la isla pequeña de las Perhentian. Pero nada más llegar y tras el primer “ohhh qué bonito” empezamos a darnos cuenta que la cosa no sería tan fácil como habíamos pensado… nada más plantar los pies en la arena apañamos un campamento provisional con nuestro hombre boya Didac mientras los demás buscábamos alojamiento. La misión principal del hombre boya es la de vigilar las mochilas, cosa que aquí el amigo lo hacía desde el agua y en posición bastante relajada.


Con lo que no contábamos era con el overbooking de la playa así que recogimos los bártulos y atravesamos la selva para llegar a la playa principal bajo un lorenzo de cojones. Coral Bay no acabó de cubrir nuestras expectativas puesto que al ser temporada alta la playa estaba plagada de barcas que no dejaban hueco para el baño y la relajación. Al llegar a Long beach dejamos a las niñas bajo una palmera y nos pateamos todos los hotelitos de la playa hasta encontrar uno con dos habitaciones para pasar la primera noche… el único que quedaba…menos mal.


Así que 3 horas después de llegar a la isla pudimos dejar las mochilas y empezar a disfrutar de lo que habíamos venido a buscar : aguas azul turquesas, buen snorkel y algo de desconexión.


Aún así nos habían hablado tan bien de estas islas que la verdad nos esperábamos algo más…no digo que no sean el paraíso pero sí que tanta publicidad le está haciendo mucho daño… saturación de turistas, playa sucia por la mañana tras una noche de fiesta y la cerveza por las nubes (no es lo mismo el paraíso sin una bien fresquita en la mano!). El resto del primer día lo pasamos en el agua…empiezo a dudar que el señor Didac no sea más un pez que una persona…el tío no salía del agua ni a la voz de “ a comer!”… por la tarde a ver el atardecer en Coral Bay…lástima de las nubes porque tenía pinta de ser memorable.



Al segundo día nos cambiamos de hotel y por fin dimos con uno algo más especial…casita en una punta de la playa con vistas al mar…aunque lo nuestro nos costó con la maldita recepcionista del hotel…la jodía nos lo puso difícil… y todo de regalo de cumple que nos hicieron Nadia y Didac...ole y ole...


Esa misma tarde las niñas decidieron ir a dar una vuelta hasta una playa en la que habían tortugas…la cosa no hubiese tenido más si no fuera porque el paseo que, en un principio y según 2 locales y 2 fumaos a quienes preguntamos, era de 15 minutos acabó siendo de hora y media….y es que atravesar la selva con chanclas, bañador y poco más trae sus consecuencias: la primera, la espalda llena de picotazos de mosquitos. La segunda, los piños varios bajando cuestas. Tercera, equivocarse de camino y cuarta, llegar con las chanclas rotas.


Lo bueno eso sí es que llegamos a una playa desierta (con la cual no contábamos) de putifa para darnos un bañito. Finalmente y por nuestros cojones llegamos a D’Lagoon, la playa con las tortugas. Por la noche y tras varios días a base de noddles y hamburguesas decidimos darnos un capricho y acabamos en un garito de españoles comiendo un buen filete que devoramos en apenas unos segundos.


Nuestro último día en la isla lo dedicamos básicamente a madrugar para nada (omitimos comentarios, somos así de listos) y a hacer una excursión de snorkel para nadar con tortugas, tiburones de arrecife y disfrutar de los corales y peces de estas aguas. Para Didac fue la primera vez y a pesar de casi quedarse en bolas al saltar del barco, le gustó la experiencia y la recomienda…eso sí, advierte de llevar bañador ajustado y saltar de espaldas en la barca. La última noche volvimos al bar de los españoles a darnos otro festín a base de pasta con langosta, tarta de chocolate y unos cuantos mojitos para hacer bajar la comida mientras charlábamos con uno de los chavales del bar sobre la vida…


Tras 3 días en las Perhentian nos vamos con un buen sabor de boca pese a no ser del todo lo que esperábamos…quizás seamos demasiado exigentes pero estoy seguro que si las llegamos a pillar hace un par de años hubiese sido espectacular. Y un consejo de Nadia y Didac aplicable a todo turista que nada más llegar de Europa se tope con Asia : bañarse en loción anti mosquitos a la vez que se unta de protector solar factor 50 haciendo una película viscosa en todo el cuerpo. El resultado de no seguir a rajatabla el consejo es acabar quemado en alguna parte del cuerpo y a la vez con picaduras de mosquitos… Con todo, una experiencia a repetir!

jueves, 17 de junio de 2010

Teo va a Borneo

Publicado por Nadi y Eva

Tras abandonar Singapur, nos fuimos con nuestros aspirantes a mochileros a que tuvieran el primer contacto con lo que realmente es Asia: Borneo. Nos asentamos en la ciudad de Kutching. Es un pueblecito tranquilo, sin mucho que visitar, pero que ofrece muchas posibilidades para explorar los parques naturales y reservas de animales de sus alrededores.




Después del impacto de la primera noche (Nàdia y Dídac no pegaron ojo), madrugamos para coger un bus y una barquita a motor que nos llevase al Parque Nacional Bako. Antes de llegar, notamos como la expresión en la cara de nuestros nuevos compañeros iba de mal en peor, debido a sus ojeras y el ajetreo de los transportes locales. Solo llegar a nuestro destino se dieron cuenta que todo vale la pena, la playa en la que desembarcamos fue espectacular, el paisaje es impresionante.



Ya en la entrada del parque tuvimos la primera experiencia con los habitantes más avispados de toda la selva, los macacos ladrones de comida o de lo que lleves encima. Como a nosotros nos interesaban más los monos narizotas nos fuimos de trekking por la selva hacia Telok Pandan Kecil. Tuvimos mucha suerte, ya que al empezar nos topamos con una familia entera. Pudimos verlos muy de cerca, en algún momento incluso demasiado, ya que uno de ellos se puso a hacer sus necesidades sin mirar quién de nosotros estaba abajo…



Continuamos nuestro camino bajo el sol y la humedad de la selva para llegar al filo de un acantilado con unas vistas que te dejan con la boca abierta.


Comimos en el parque, cosa que no es muy recomendable, ya que tienes que tener un ojo en el plato y el otro en los macacos que en un descuido te roban tu comida. Aunque me tenían a mi de guardaplatos ya que ninguno de los tres los querían a su alrededor.
Al recogernos el barquero pudimos ver como subía la marea en los manglares. Es muy curioso ver como el mar se va comiendo poco a poco la selva.

Al día siguiente nos fuimos a Semengok, la reserva de orangutanes, que tanta ilusión tenía por ir. Es un parque donde ayudan a los orangutanes a ser reintegrados en la selva. Fuimos pronto, a la hora que les dan de comer para poder verlos de cerca. Vimos desde los más petits hasta el gran orangután y la verdad es que nos fuimos encantados.





Después de los dos días en Borneo, ya tenemos dos auténticos mochileros con nosotros!


jueves, 10 de junio de 2010

De vacaciones en Tioman

Publicado por Ra

Después de otras interminables 10 horas de bus para llegar al aeropuerto nos despedimos de Filipinas. Durante el vuelo, Eva y un servidor nos dimos cuenta que llevábamos ya la mitad de nuestra aventura recorrida y que el cansancio empieza a hacer mella… porque señores, esto de viajar por el mundo está muy bien pero hay un dato que a la mayoría se le debe escapar: desgasta. Para nosotros es el mejor cansancio que alguien puede experimentar pero eso no quita que tanto autobús de 12 horas sin dormir, cambios horarios, tantos lugares nuevos por descubrir, adaptaciones a nuevos países y demás hagan que el cuerpo se resienta.

Así que pensamos: ¿qué es lo que uno suele hacer cuando necesita desconectar? Pues unos días de vacaciones! Y eso es precisamente lo que hemos hecho, nos hemos tomado un break en nuestro viaje para desconectar y pasar unos días a la bartola, sin tener que decidir nada más que la hora en que engullir algo ( y esto tampoco lo decides tú sino tu estómago). Y como buenas vacaciones también nos hemos buscado algo especial para hacer: sacarnos el Padi. Que ya le teníamos ganas a esto de bucear!

Como nuestro vuelo de Filipinas aterrizaba en Singapur una semana antes de recibir la esperada visita de nuestros amigos Nadia y Didac, buscamos en el mapa algún lugar que nos permitiera bucear baratito y holgazanear el resto del día. Y lo encontramos en la isla de Tioman, en Malasia, a escasas 4 horas de Singapur.

Y es que puestos a gastarnos el dinero en sacarnos el carnet de submarinista que mejor que hacerlo que en algún lugar de aguas transparentes y con una variedad de corales y peces alucinante… y Tioman reúne esas cualidades de sobra con decenas de puntos de inmersión…y bastante más barato que en España por cierto.


La isla tiene unas 4 playas con alojamiento…el transporte entre ellas es en barca ya que no hay carreteras ni caminos siquiera en tierra firme. Así que decidimos ir directamente a la playa que nos ofrecía más variedad de elegir escuela. Una vez nos hicimos el tour por ellas escogimos la que mejor pinta tenía y como era algo más cara que las demás nos dedicamos a lo que cada vez se nos da mejor: poner cara de pena y regatear como cosacos hasta conseguir igualar con los precios de las otras escuelas. Acto seguido otro paseíto para encontrar la cabañita más barata de la playa para pasar las siguientes 5 noches…5 días sin tener que hacer y deshacer la maleta! Increíble!

Así que nos hemos pasado cuatro días de la cama a la escuela, de la escuela a la playa, de la playa al restaurante, del restaurante a la escuela y de la escuela a la cama: fácil! Al principio Eva estaba un poco acojonadilla con eso de tener que estudiar un libro entero en inglés pero al final se lo ha comido con patatas…la muy empollona no ha fallado ni una en el examen final…

El tiempo que no pasábamos con el libro entre las manos (la verdad tampoco ha sido tanto) lo hemos pasado en la playa haciendo prácticas como cosacos… lo mejor es que incluso las prácticas que suelen hacerse en piscina las hacíamos rodeados de corales y peces por doquier. Se hace muy ameno y divertido practicar todo tipo de situaciones críticas en el agua (esperemos acordarnos y nunca nos pasan en pleno mar) tales como bucear sin gafas, perder el respirador, ascensiones de emergencia, atender al compañero, etc, etc… el primer día parecíamos todos patos mareados, sin control alguno de flotabilidad, respirando como posesos el aire del tanque…vamos, unos negaos. En apenas 4 días hemos conseguido liberar tensiones y somos todos unos expertos en esto de bucear.


El curso lo hemos compartido con 3 alemanes Jens, Mike y Peter, de estos que te los cruzas de noche y dan respeto de las espaldas que tienen. Al terminar cada día no perdonábamos la birra (en su caso las 5 que se tomaban en apenas 30 minutos) y cada noche hemos cenado con ellos y el instructor en el restaurante de la playa a base de pescado y gambas a la parrilla… y como los niños son ingenieros y curran en malasia y deben estar forrados pues se han dedicado a invitarnos casi en todo…mira tú que bien.



Los dos últimos días del curso se basan en poner en práctica todo lo aprendido en la playa pero ahora en mar abierto, lo que vendría siendo bucear en serio. Ahí es cuando te das cuenta que lo que siempre has visto desde la superficie o en algún acuario, ahora lo tienes a tocar de mano…eres un pez más (más torpe por supuesto) y las sensaciones allí abajo son indescriptibles. Salíamos de cada inmersión con una sonrisa de oreja a oreja y con el presentimiento que hemos encontrado algo que de verdad nos gusta… Eva ya lo ha puesto en su lista de prioridades por encima de todo lo demás…ay madre qué caro nos va a salir esto….

Así que tras cuatro días estudiando y superadas todas las inmersiones con éxito ya somos unos buceadores con título…es el primero y más básico que nos permite inmersiones de hasta 18 metros de profundidad…pero me da a mí que no va a ser el último…un mundo nuevo de posibilidades acaba de abrirse ante nosotros…Nemos del planeta, temblad!

Como todas las vacaciones que uno siempre hace, las nuestras se nos han hecho cortísimas y ahora toca volver a la realidad en la que estábamos…continuar nuestro viaje durante otros 4 meses descubriendo nuevos países, nuevas culturas, aprendiendo nuevos idiomas, probando nuevas comidas, conociendo nuevas personas y a partir de ahora y como novedad descubriendo también el fondo marino.


Eso sí, durante las 3 próximas semanas el camino no lo haremos solos, sino junto a dos personas con las que nos hace una tremenda ilusión que formen parte de esta aventura tan especial para nosotros. Chicos, esperamos que para vosotros la experiencia valga tanto o más la pena que lo que está siendo para nosotros… os esperamos con los brazos abiertos…eso sí, no os olvidéis del jamón que nos matáis del disgusto! ; )