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martes, 10 de abril de 2012

Sabang: Underground River o cómo sobrevivir en plena Semana Santa filipina

Lamentablemente nuestros días en Port Barton habían llegado a su fin y tocaba seguir haciendo camino dirección sur. Nuestra siguiente parada era el pequeño pueblo costero de Sabang, famoso por albergar el Río Subterráneo de Puerto Princesa (Underground River), declarado Patrimonio de la Unesco. Normalmente hasta aquí se llega en excursión de un día desde la capital de la isla pero nosotros decidimos llegar directamente desde Port Barton. Al fina, Xavi y Txell se unieron a la fiesta y decidieron acompañarnos un par más de días. Y tras unas 3 horas en un jeepney con el culo ya endurecido nos dejaron tirados en un cruce a la espera de que otro jeepney nos dejara finalmente en Sabang. Cuando vimos aparecer a lo lejos dicha jaula con ruedas supimos de inmediato que el trayecto sería de todo menos aburrido. Nos colocamos en el techo del jeepney puesta que el interior estaba a rebosar...pero es que en el techo tampoco cabía ni una aguja! Nos sentamos encima de varios sacos de comida y nos agarramos dónde pudimos para aguantar la siguiente hora de trayecto. Entre curva y curva y acelerones una fuerte tormenta nos sorprendió e hizo que acabásemos todos los del techo metidos también dentro...una odisea de lo más divertida vamos!

Para ser conductor de primera...
Pero cuando por fin llegamos a Sabang, otra bonita sorpresa nos estaba aguardando... el inicio de la Semana Santa y las vacaciones de miles de filipinos. Panorama: Raul y Xavi pateandose la playa de arriba para abajo en busca de algún lugar donde pasar la noche con un mismo resultado... las risas y la cara de incredulidad de los propios filipinos!

Playa principal de Sabang
Tras un par de horas de dar vueltas y casi dándonos por vencidos acabamos encontrando habitación a las afueras del pueblo. Sólo nos quedaba ir a la oficina de registro para el Río Subterráneo y obtener el permiso para visitarlo al día siguiente...sí? seguro? tan fácil? pues no señor...había lista de espera para obtener permisos, mira tú por dónde, y sólo podíamos ir al día siguiente o nos todo el esfuerzo previo para nada.

Mira qué terrenito para plantar el chiringuito!
A la mañana siguiente el cielo amaneció azul y pudimos apreciar Sabang en todo su esplendor. A primera hora de la mañana volvíamos a estar en las oficinas para ver si había suerte. Y la hubo. Por suerte para llegar al río hay dos maneras distintas: la cómoda y rápida que utiliza todo el mundo y que consiste en ir en barca hasta la entrada del río o la larga y menos confortable de hacer casi 6 Km a pie por la jungla sudando como cerdos bajo un sol abrasador y una humedad de campeonato. Por si aún no lo habíais adivinado, casi nadie llega así hasta el río de manera que los del registro nos dieron permisos sin rechistar...

Inicio del Jungle Trail caminando por la playa
El camino, de nombre Jungle Trail (otro iluminao con un nombre de lo más original..) discurre paralelo a la playa al principio y después se convierte en un subir y bajar por el interior de la jungla. Se supone que durante el camino hay la posibilidad de ver monos y algo de fauna (cosa que a Txell no le acababa de hacer mucha gracia) pero no vimos ni rastro. Eso sí, fue llegar (agotados) al final del camino y empezar a cruzarnos con monos y con varanos (pequeños dragones de Komodo).

El camino es bonito pero mete una calorina...
Varanos que nos esperaban al final del trekking... suerte para Txell que no nos salieron en la jungla...
Finalmente sólo quedaba esperar nuestro turno para subirnos a una pequeña barquita y entrar en el fabuloso Río Subterráneo. La vuelta dura unos 45 minutos y se recorre algo más de 1 km de los casi 6 que mide el río. Dentro de sus enormes cuevas habitan murciélagos y estos pájaros de aquí que hacen nidos de los que se nutren los filipinos para hacer la sopa. La visita vale la pena ya que se trata de un lugar muy especial...aunque quizás al ser festivo y cruzarte con tantas barcas le quitaba un poco de encanto.

Entrada al Río Subterráneo
Y así le poníamos punto y final a nuestro paso por Sabang. Sólo quedaba despedirnos de nuestros compis de viaje durante estos días. Seguro que lo seguirán pasando en grande durante los meses que aún les quedan antes de regresar a casa. Nois, ha estat un plaer compartir aquests dies amb vosaltres a Filipines! segiu disfrutant!

Los 4 mosqueteros en Filipinas!
A nosotros ya sólo nos quedaba hacer noche en Puerto Princesa, la ciudad más importante de Palawan para poner fin a unos espectaculares 14 días por esta hermosa isla. Eso sí, aún nos quedan un par de días en la increible Hong Kong!

sábado, 7 de abril de 2012

Port Barton nos ha dejado huella

Serenas, calmadas, asombrosas, espectaculares... así son las gentes, las vistas, las playas y el pequeño pueblo de Port Barton, situado en la mitad norte de la isla de Palawan. No teníamos demasiados antecedentes de este lugar puesto que no demasiada gente decide parar por aquí y saltan directamente a Sabang o El Nido... pero aún así teníamos la corazonada de que este trocito de paraíso valdría la pena...como así resultó ser! 

Imagen que resume perfectamente qué encontrar en Port Barton
Para empezar no es nada fácil el acceso a este pueblo de apenas 3 calles de tierra. La carretera que lleva hasta aquí está prácticamente cerrada 6 meses al año... y el día que llegamos nosotros nos costó casi hora y media hacer los 22 km de tramo embarrado (había llovido apenas un ratito). Pero teníamos muchísimas ganas de llegar. Y es que allí se iba a producir un reencuentro muy especial con otra pareja de viajeros, el Xavi y la Txell. Nada más poner los pies fuera del jeepney empezó a llover bastante fuerte, lo que no impidió que fuéramos al encuentro de nuestros amigos.

Juntos de nuevo! 
Unos cuantos abrazos después nos dirigimos a buscar alojamiento y una vez asentados, una ducha para recuperarnos y una pequeña vuelta por el pueblo (a estos dos los dejamos durmiendo a pierna suelta hasta el día siguiente... lo petaditos que estaban los pobres...). Apenas nos llevó algo más de 10 minutos recorrernos la playa de una punta a otra y disfrutar de un bonito atardecer. 

Escondido entre las palmeras está el pueblo... lo prometemos!

Por el camino los lugareños que nos saludaban entre alegres y extrañados de tener visita (en los 3 días que hemos estado aquí creo haber contado a unos 10 turistas... nosotros 4 incluídos) y los niños que salían traviesos y curiosos a nuestro paso a jugar con nosotros y sobretodo a hacerse fotos... nos lo pasamos pipa con sus poses y sus risas cada vez que se veían en la cámara!

Todos a por Eva!
A la mañana siguiente quedamos con un barquero local para que nos llevara a unas cuantas islas de los alrededores y poder así disfrutar de un sol resplandeciente. Aquí tampoco se esmeran demasiado en esto de ponerle nombres a las cosas así que omitiremos las típicas Exotic island, Paradise island y demás. Lo que no podremos olvidar fácilmente serán los lugares en sí... esas playas típicas de postal que uno siempre espera encontrar pero que cada vez se hace más difícil... pues bien, ya podemos decir que aquí las hemos encontrado (esperemos que duren así por mucho mucho tiempo!).

Ole, ole y....
...ole!
El día lo pasamos tirados a la bartola en sus arenas blancas y metidos en sus aguas cristalinas hasta que estuvimos bien arrugados! También hicimos un par de paradas en dos arrecifes para hacer snorkel y hemos de decir que nos gustó mucho más que el que hicimos en El Nido...algo tendrá que ver que aquí apenas hay turismo...

cómo estresa el tema...
Si durante el día nuestra principal actividad era disfrutar de las playas, por las tardes nuestra gran preocupación era reunirnos en una mesa alrededor de una cerveza fría y charlar y charlar de las experiencias que hemos vivido alrededor del mundo (Txell y Xavi llevan sólo 4 meses y aún les quedan otros 8 para seguir disfrutando...puaj qué asquito dan!).

El último día Eva y yo lo dedicamos a hacer un par de inmersiones por la zona y disfrutar del fondo marino de este lugar junto a una chica sueca que lleva 1 mes viviendo en el pueblo. 

Prendados de Port Barton
Poco más tenemos a explicar de este pequeño pero grandísimo lugar para nosotros (hay veces en las que las fotos dicen mucho más que todo lo que os podamos contar en un post...como en este caso). Ha sido una suerte poder pasar unos días aquí y sobretodo, compartirlo con este par de cracks.

domingo, 1 de abril de 2012

El Nido, con sol sabe mejor!

Sí señor, no hay nada que levante más el ánimo que despertarse pronto, mirar por la ventana y ver el cielo azul y el sol brillar (en caso de que no tengas que ir a currar claro!). Desafortunadamente para nosotros sólo estamos teniendo un día así de cada dos. Y es que aunque abril es el mes más seco para venir a Filipinas, ya sea debido al cambio climático o a cualquier otro motivo, ahora mismo hay instalado sobre Palawan una borrasca más típica de los meses de monzón que de temporada seca. Y aunque los cielos nublados y los ratos (escasos de momento) de lluvia no nos están privando de hacer nada siempre apetece más cuando luce el sol!

planto el chiringo y me quedo aquí a vivir!
Tal cual nos hemos despertado hemos ido a una de las panaderías locales y por unos cuantos céntimos hemos desayunado una especia de churros locales bastante potentes (en realidad, con uno tu estómago ya te pide una tregua!). Por el camino nos hemos vuelto a cruzar con Marco, que supuestamente debería haber cogido un ferry dirección a Manila pero como aquí todo funciona según la manera filipina pues uno nunca sabe cuando le van a dejar moverse de un sitio a otro. Así que se nos ha vuelto a unir en el tour de hoy, el A (es la segunda vez que repite el tour pero él tan pancho oye… si es que por aquí ya le consideran un filipino más del tiempo que lleva en el pueblo!).

Empezamos el tour A
De nuevo nos subimos a la bangka y ponemos rumbo hacia la isla de Miniloc, donde nos esperan dos de las atracciones estrellas de todo el archipiélago, el Small y el Big Lagoon. Paramos primero en el Small Lagoon y dejamos el bote fuera.

Entrada al Small Lagoon
Toca meterse al agua y entrar nadando. Para el segundo entramos directamente con el bote. En ambos las vistas son increíbles, con un agua que cuesta creer que pueda llegar a ser tan nítida. Una vez en el agua de lo único que has de preocuparte es de disfrutar el momento y de ir descubriendo pequeñas grutas que se van formando entre las rocas.

Panorámica del Small Lagoon
Tras un buen rato explorando todos los rincones es momento de volver al bote y poner rumbo hacia otra playa en la que pararemos para preparar la comida.

Entrando al Big Lagoon...no me digas que no dan ganas de tirarse!
Mientras se hacen las brasas tenemos tiempo para hacer algo de snorkel por la zona. Ayer os decíamos que pese a los muchos peces que hay, el coral no está del todo bien. La razón es que hasta hace unos años el método de pesca que empleaban los locales era con dinamita, de ahí que el coral esté hecho un poco trizas. Aún así, meterte en estas aguas implica que en varios segundo estarás rodeado por algún banco de peces bastante curiosos que se te acercan hasta casi poder tocarlos.

Playa en la que toca parar y reponer energias con unas buenas brasas
Hoy para comer nuestro capitán se ha esmerado. Cada mañana a primera hora, él mismo se acerca hasta el mercado local para comprar la comida. Y para hoy, además de pescado y cerdo a la brasa también nos ha traído gambas y calamares …ole, ole y ole! Así que nos hemos puesto finitos de tanta manduca buena!


Por la tarde, visita al Sercret Lagoon (no confundir con la Secret Beach de ayer… lo dicho, alguien que le cambie el nombre a los sitios!) y después a reposar nuestras nalgas en la 7 Commander beach… una extensión bastante larga de arena blanca en la que tumbarse a la bartola a contemplar la vida pasar.

A lo vigilante de la playa!
Una vez de vuelta en El Nido, una ducha de agua fría y el correspondiente cambio de camiseta diurna por la nocturna y tachán, ya tenemos listo el look para la noche! Fácil y rápido oiga! Hemos quedado con Marco para cenar una sopa de noddles local en un garito medio escondido del pueblo y hemos pasado casi dos horas explicándonos batallitas de viajes anteriores. Así nos despedimos de este personaje tan especial al que hemos estado unidos durante un par de días. Mucha suerte Marco para tus próximas aventuras!

sábado, 31 de marzo de 2012

El Nido, la joya de la corona

Finalmente no hubo cambio de última hora y el jueves a las 11 de la mañana cogíamos un barco en dirección a la isla de Palawan, más concretamente a El Nido, la niña mimada del turismo en esta parte de Filipinas. Hasta el momento sólo podías moverte de Coron a El Nido o viceversa con un ferry semanal de 12 horas de trayecto o con una bangka diaria de unas 11 horas y en la que todo el mundo llega con cara de haberlo pasado realmente mal. Pero hace una semana ha aparecido un nuevo servicio más barato y rápido que la bangka que en apenas 4 horas te lleva de un punto a otro... acierto total!

Playa principal de El Nido
El Nido es un pequeño pueblo de playa rodeado por formaciones kársticas en las que habitan varias especies de aves tropicales. El nombre de este pueblo viene precisamente de los nidos que estas aves hacen en lo alto de los acantilados y que sirven de ingrediente principal para la famosa "sopa Nido" china... pero que nosotros, de momento, no nos hemos atrevido a probar. El pueblo en sí son 2 calles que transcurren paralelas a la playa y es uno de los puntos más turísticos de Palawan.

Vista panorámica de El Nido desde el mar
Tanto turismo es debido principalmente a los impresionantes alrededores de esta zona, el archipiélago de Bacuit. Para descubrirlo, nada mejor que coger alguno de los cuatro tours que organizan desde El Nido. También existen varios centros de buceo en los que descubrir estos rincones de forma distinta.

Vegetación, rocas y mar 
Una vez encontramos alojamiento (en las calles interiores es mucho más barato que a primera línea de playa) nos apresuramos a encontrar una agencia que Carles y Silvia nos habían recomendado. Aquí todas las agencias pactan los mismos precios, luego es cuestión de ir entrando y probar suerte con cara de bueno y siempre con el lema que Eva patentó durante nuestro viaje "Oh my God! We have a budget" (lo que vendría siendo un "amable señor soy guiri pero no pardilla así que ahora mismo me baja usted el precio este que le hace pagar a los ricos!").

Aguas transparentes rodean el archipiélago de Bacuit
Total, que el chico muy majo nos ha hecho un precio estupendo para hacer 2 tours (si alguien quiere saber el nombre de la agencia se lo decimos en privado que sino el jefe nos mata...dice que no quiere publicidad, que con clientes como nosotros no hace negocio!).

Hidden Beach
Así que al día siguiente y con un cielo algo nublado nos levantamos a las 6 de la mañana (cortesía de los gallos filipinos). De camino al bote conocemos a Marco, un italiano muy peculiar con el que estaremos los dos próximos dias. Para hoy tenemos previsto hacer el Tour C, que entre otros puntos de interés engloba la Hidden Beach, la Secret Beach y unas cuantas islas más... no les vendría nada mal alguien con un poco más de ingenio para los nombres ya que aquí todo es Secret, Hidden ( lo mismo les da una playa, que un lagoon, que una isla). 

Panorámica desde lo alto de una formación

En busca de otra playa escondida!
El paisaje que nos espera durante las próximas horas nos dejará con la boca abierta... realmente las vistas son espectaculares. Enormes formaciones rocosas cubiertas de frondosa vegetación, aguas turquesas cristalinas y playas de arena blanca.

Secret Beach al canto!
Entre medias, una paradita en un playa en la que nuestro capitán nos preparará una barbacoa estupenda con chuletas de cerdo y pescado a la brasa (yo creo que por el tamaño eran tiburones!), arroz, ensalada y fruta variada... así que nos hemos puesto como el tío kiko! También hemos hecho bastante snorkel y aunque hay mucha variedad de peces no es tan espectacular como en otros puntos de Filipinas.

Al rico pescadito!
Una vez de vuelta al pueblo, una merecida ducha y a dar un paseo por el pueblo y a buscar un sitio en el que poder cenar... esta vez algo más local puesto que la primera noche y como premio nos dimos el lujo de cenar en un restaurante para gringos en el que nos zampamos sendas pizzas de horno de leña que no encuentras en ningún otro lugar de Filipinas!

miércoles, 28 de marzo de 2012

Coron island, otro cambio de planes!

Cuando estás estudiando en la escuela te enseñan a no dejar nada para el final (pocos les hacemos caso). En el caso de viajar ocurre más bien al contrario: cuanto menos tengas cerrado mayor adaptabilidad a cualquier tipo de cambio que pueda surgir. Y en esas estamos... 4 días en Filipinas y ya hemos cambiado 2 veces los planes iniciales... pero vayamos por partes:

Tras llegar del buceo hace dos días nos fuimos a dormir pronto para poder madrugar y agarrar un autobús que nos llevara a otro pueblo de la isla en la que estamos. Ya teníamos horarios y demás pero con lo que no contábamos era con la tromba de agua que estuvo cayendo toda la noche y parte del día siguiente. Así que primer cambio de planes, olvidarnos de movernos y pasar el día como pudiésemos y buscar un billete de barco para movernos hacia el sur, a la isla de Palawan. El resto del día lo pasamos medio tristes (lo qué nos cambia el humor según el tiempo que haga...)  y muy pasados por agua!

Pasados por agua en Busuanga
Y esta mañana, madrugón de nuevo para desayunar prontito y agarrar un rutinario barco de 9 horas para llegar a El Nido...¿sí?, ¿seguro?. Pues nada que ver y es que resulta que hoy pegaba un sol que daba gusto y no era plan de malgastar el día metidos en un bote. Así que a última hora, un nuevo cambio de planes y en lugar de pagar el billete nos hemos ido al puerto y hemos cogido una bangka local (embarcación enana de madera que flota aún no sabemos cómo) con su capitán y su grumete muy majetes los dos, hemos comprado medio pollo y dos mangos en el mercado local (a lo Mercadona pero con bastantes menos normativas de sanidad) y derechitos a explorar la isla de Coron.

Nuestra bangka en una de las paradas de la excursión
Resulta que la isla de Coron, además de por sus barcos hundidos, también sobresale por su belleza natural. Normalmente en el pueblo te venden dos tours con distintos puntos para visitar. Lo bueno de ir por nuestra cuenta es que hemos intentado juntar los mejor de cada tour. Eso sí, dato importante, para entrar en la mayoría de esos puntos de interés, los filipinos te cobran unas tasas cuando llegas a ellos, así que hay que ir con cuidado no se te vaya el bolsillo en ello. Por eso lo primero que le hemos dejado claro al "capi" del barco era que cuanto menos tasas a pagar, más contentos acabaríamos. Así, habiendo dos sitios similares nosotros optábamos por el gratis (que resulta que también es una palabra filipina...si es que se han quedado con lo mejor de nuestro idioma: fiesta y gratis! no son poco listos....). 

Paisaje típico de la isla de Coron
Resumiendo un poco... primera parada en el Twin Pecaks para hacer snorkel en un jardín de coral en unas aguas cristalinas y con la temperatura que a mí me gusta, unos 30º.

Al agua patos!!
Acto seguido derechitos al Barracuda Lake,  un lago con capas de agua dulce y salada rodeado de un paisaje kárstico espectacular. Lo bueno es que hemos llegado temprano y no había ningún barco más con lo que lo hemos disfrutado a solas (bueno, en compañía del grumete que nos ha seguido todo el día y no nos quitaba ojo de encima...).

Panorámica del Barracuda Lake
Siguiente parada, Bybian Beach, donde mientras nosotros tomábamos el sol nos preparaban a la brasa y en el mismo barco el pollo que habíamos comprado en el mercado. Después de comer camino a Twin Lagoon, para finalizar con otra sesión de snorkel y unas horitas finales de relax en la Cyc Beach.

Nuestro grumete preparándonos la teca!
Y mañana si todo sale como lo previsto ( lo cual no lo podemos asegurar ni al 50%), cogeremos un barco más rápido que nos lleve en la mitad de tiempo al que debía ser nuestro destino de hoy. Al final, lo que debía haber sido una jornada maratoniana se ha convertido en un día genial y muy bien aprovechado!

Ha sido un día fantástico!

lunes, 26 de marzo de 2012

Protagonistas de un documental de La2

Son las 6.30 de la mañana. Suena el despertador. Nada nuevo sino fuera porque hace apenas 2 horas que nos fuimos a dormir. Parece ser que nuestro cuerpo no está muy por la labor de habituarse al nuevo horario filipino...¿será que cómo sabe que es sólo para 3 semanas ni hace el esfuerzo? Con unas ojeras de campeonato nos levantamos y nos dirigimos a la calle dispuestos a meternos algo ligerito en el cuerpo... un par de huevos fritos con bacon y tostadas después dejamos el bar donde hemos desayunado y llegamos al centro de buceo en el que nos esperan a las 8:30 para dar los últimos retoques a la jornada de hoy.

Qué carita de sueño!
Una vez en el barco conocemos a nuestro guía durante el día de hoy y conforme nos aproximamos a nuestro primer punto de buceo nos comenta la situación. Como ya os dijimos, Coron es famoso por albergar en sus aguas unos 14 barcos del ejército imperial de Japón que durante la 2ª Guerra Mundial fueron abatidos y hundidos por aviones americanos. 

venga embarcación moderna donde las haya...
Hay buceos para cualquier nivel y profundidad así que no hay excusa para no venir y probar! A nosotros nos esperan 3 inmersiones de lo más espectaculares. La primera de ellas nos servirá para tomar contacto con el buceo de barcos hundidos. La segunda ya es algo más seria. A unos 30 metros de profundidad exploramos el "Tangat wreck" y nos introducimos por sus galerías, estancias e incluso en sus celdas. Los espacios son lo bastante anchos para no sentirte muy atrapado y en todo momento los agujeros producidos por las bombas dejan pasar la luz.

Acercamiento a nuestra siguiente inmersión
Una vez comidos y con la morriña y la tentación de echarnos una siesta toca volver a vestirse, colocarse el equipo y zambullirse en el agua (suerte que aquí la temperatura del agua es de 30º sino haber quién era el guapo que se tiraba después de comer!). 

Ni echar la siesta le dejan a uno...
Nuestro último buceo es en el "Olympia Maru", un carguero del ejército que transportaba víveres. De nuevo el pasear por sus estancias interiores y sala de máquinas es espectacular. Y tampoco lo es menos el ecosistema que se ha desarrollado fuera en el que además de coral, está habitada por centenares de especies de peces.

Retrocediendo 68 años en la Historia
Regresamos a tierra firme unas 7 horas después de haber salido, con mucho cansancio pero con una gran alegría por haber vuelto a bucear y sobretodo, haberlo hecho en estos parajes en los que sentirte por un día como el protagonista de uno de esos documentales que ponen de vez en cuando por La2! Como otro de los buzos llevaba cámara de video esperamos poder colgar alguno cuando nos lo pase...

domingo, 25 de marzo de 2012

Aterrizando en Busuanga

36 horas. Ese ha sido el tiempo aproximado que nos hemos pasado montados en aviones desde que salimos de Barcelona el viernes por la mañana hasta que llegamos a Coron, principal pueblo de la isla de Busuanga, en Filipinas, el sábado por la tarde.... hay que ver lo durito que se le queda a uno el culo tanto rato sentado y lo mucho que dan tantas horas para hacer en un avión (de todo menos pegar ojo!)...

Casas flotantes en el puerto de Coron
A pie de pista (medio sin asfaltar) tras bajar del último avión uno ya es consciente que vuelve a pisar tierras asiáticas gracias al olor tan característico al que huele este continente, a la incesante lluvia que en apenas 5 minutos te deja empapadito y que desaparece tan rápido como ha venido y a la cola de tuk-tukeros que se agolpan a las puertas del aeropuerto (llámese así a una garita de 3 puertas y una sala de espera en el que las maletas te las llevan a pulso del avión directas a tus manos). 

Una vez en el pueblo ya estábamos listos para el reconocimiento inicial en busca de un lugar baratito en el que dormir los próximos días. Y poco más a explicar de la primera tarde en Coron ya que nuestro cuerpo nos dijo basta a las 8 de la tarde y hemos estado durmiendo hasta las 12 del mediodía!

Una de las 4 calles del pueblo, la única con sombra!
Y como nos hemos levantado tan tarde hemos dedicado el día a estirar un poco las piernas por las 4 calles del pueblo (el más habitado de la isla), a comer noodles y beber zumos de mango, a sudar como cochinos con la calor que hace aquí y a apuntarnos para ir a bucear mañana. Y es que si por algo es famoso este lugar es por su buceo. El 24 de Septiembre de 1944, durante la II Guerra Mundial, esta isla fue testigo del bombardeo por parte americana de buques japoneses que buscaban refugio en estas aguas turquesas. Y ahora, Busuanga se ha convertido en santuario para los cientos de buceadores que llegan hasta aquí para nadar entre alguno de estas esculturas marinas y convertirse así en parte de la historia. 

Qué mejor remedio para un día caluroso que una sopa de noodles bien caliente
Así que desde una terracita en el puerto viendo como el sol desaparece lentamente nos despedimos, que mañana se antoja un día largo y muy emocionante!

Anocheciendo